Este fin de semana va de confesiones. Pues bien, aquí va otra: por alguna extraña razón acumulo toda clase de papeles y objetos pequeños en mis bolsillos. S. los llama “papelitos”. A veces me llama “El Papelitos”.
No recuerdo cuándo empezó pero tengo la sensación de que siempre ha sido así. Recibos, botones, clips, juguetes de un huevo kinder, billetes de metro, post-its, paquetes de chicles vacíos y un largo etcétera.
Me aventuraría a dar varias explicaciones a éste fenómeno:
1. Es una consecuencia (al menos en cuanto a los mini-objetos) de mi manía de tener siempre algo en la mano: siempre. Y de aquí pasaríamos al punto dos.
2. No tengo una papelera a mano y para no tirarlos (los papeles) en el suelo o quedarme con ellos en la mano -sí, parece incongruente con el primer punto, pero no lo es, o puede qué sí- lo guardo en el bolsillo para tirarlo después.
3. Hay objetos pequeños que me gusta llevar conmigo porque me gustan y me gusta jugar con ellos en la mano: una canica, una goma, un tubo, y otro largo etcétera.
4. Guardo muchos de los papeles porque –o eso creo injustificadamente- que los necesitaré. En el apartado justificados: billete de metro (por si hay un revisor), tarjeta de embarque de avión, recibos (algunos de ellos por motivos fiscales), anotaciones varias (en vez de usar el móvil). En definitiva, muchos son papeles que pasan por mis manos y tienen una función importante en un momento dado.
5. Soy un ser raro.
La consecuencia directa de esta manía es que voy tirando accidentalmente papelitos (anulando el punto 2) al sacar las llaves, al dejar los abrigos y chaquetas en cualquier lugar y un tercer largo etcétera: y sí voy dando una imagen lamentable. Mis bolsillo parecen papeleras.
Seguramente estás leyendo esto y piensas que se trata de una edición del Síndrome de Diógenes de bolsillo. Te equivocas: llegado un punto meto mi mano en cada bolsillo, agarro todo lo que hay dentro y lo tiro sin mirar qué es (invalidando el punto 4).
Y qué concluyo con todo esto:
- Al parecer me encanta hablar de mí mismo o acabo haciéndolo cuando me pongo a escribir un post sin haber planeado nada antes.
- Generamos una cantidad absurda de papel (próximo post al respecto)
- Teniendo en cuenta que el punto 3 corresponde con otra manía y que los demás puntos han sido invalidados menos el 5: soy un ser raro.
Y como sé qué quieres pruebas; esto ha salido del bolsillo de mi abrigo:

Necesitas un bolso de MUJER. Eres un raro entrañable.
El artículo brillante, en mi línea.
En realidad por no fustigarme demasiado he omitido hablar de mi maletín y de mi mochila de tiempos escolares y universitarios. Es como lo de los bolsillos pero a mayor escala: lamentable.
S. siempre tiene miedo de que un día esté en una reunión, y al sacar el ordenador salgan volando cientos de papeles arrugados.